sábado, 29 de noviembre de 2025

Exposición el Legado de los Reales Estudios en el Instituto San Isidro

 Esta exposición busca acercar a la comunidad escolar lo que significaron los Reales estudios en su tiempo y el legado que han dejado en el instituto.

La información se distribuye en  7 paneles

Cartel Exposición el Legado de los Reales Estudios

Vista general del la Exposición en el vestíbulo del Instituto

El Legado de los Reales Estudios


1-La Historia del centro

Nuestro Instituto es heredero de una larga historia de la educación secundaria y universitaria de Madrid, este año celebramos los 400 años de una de las instituciones que nos precedió, los Reales Estudios. El centro educativo ha ido cambiando de nombre siguiendo la evolución política y educativa de siglos de historia:

1560-1602: Casa y Colegio de la Compañía de Jesús.

1603-1767: Colegio Imperial

1625-1767: Reales Estudios del Colegio Imperial

1770-1816: Reales Estudios de San Isidro

1816-1820: Colegio Imperial y sus Reales Estudios

1820-1822: Reales Estudios de San Isidro

1822-1823: Universidad Central

1823-1834: Colegio Imperial y sus Reales Estudios.

1835-1845: Reales Estudios o Estudios Nacionales, de San Isidro

Desde 1845 Instituto San Isidro

En la vitrina se muestran Fotografías de:Entrada de la calle Toledo a la plaza Mayor por el arco de Cofreros en 1936. Calle Toledo, más arriba de la Colegiata de San Isidro, hacia 1890.

Memorias del Instituto de San Isidro, años 70. “La Segunda Enseñanza”, publicación pedagógica del Instituto de San Isidro. Artículo del diario “Ya” del 2 de junio de 1968, sobre alumnos interesados en la historia del instituto. Memorias de actividades en el Instituto de San Isidro. Años 40. 70 y 80

Historia del Instituto

2-El conocimiento y la docencia

En estos muros se han impartido lecciones que han supuesto un avance en conocimiento, métodos y materiales para la enseñanza:

Destacamos la creación en los Reales estudios en 1625 de la primera cátedra de Historia Natural cuyo titular fue Juan Eusebio  Nieremberg. alumno y profesor del Colegio Imperial,  fue un erudito y un pensador neoplatónico. En algunas de sus obras latinas se encuentran las bases teóricas de la cosmovisión de Pedro Calderón de la Barca: ambos autores reflejan el ambiente intelectual del Colegio Imperial de Madrid

Los Hermanos Rostriaga trabajaron en los talleres de los Estudios de San Isidro desde 1774 a 1804 creando instrumentos para la enseñanza que son verdaderas joyas de la ingeniería y fueron decisivos para la formación en la ciencia Física. 

En la vitrina se muestran:Títulos de Bachillerato no recogidos:

Fernando Canthal y Morejón de Girón, diplomático español que desde la Embajada de Milán, protegió y repatrió a muchos judíos de origen español perseguidos por las autoridades italianas y alemanas.

Matilde Huici y Navaz, Maestra, abogada, pedagoga y destacada sufragista española. Fue una de las primeras mujeres en ejercer la abogacía en España, colegiándose en 1926. Colaboró en la organización de la Residencia de Señoritas.

Fotografía Antiguo gimnasio. Finales s. XIX-principios s. XX. Entrega de diplomas en el Salón de Actos (actual capilla). 20 de junio de 1928.

Publicaciones de profesores del Instituto: Juan Dantin Cereceda, catedrático de Agricultura y José Rogerio Sánchez, catedrático de Lengua y Literatura.

Cuaderno de calificaciones del profesor. Años 60. Memoria de la Junta General de la Sociedad de Socorros Mutuos del Profesorado de Instituto, cuya sede se encontraba en el instituto de San Isidro. Año 1925. Fotografía Don Juan y Don Gonzalo de Borbón examinándose en un aula del instituto. Posiblemente 1928. Reglamento de la Asociación de antiguos alumnos creada en 1943.
Fotografía de la Presidencia de la entrega de diplomas en el Salón de Actos (actual capilla). Años 20.

Vitrina sobre el conocimiento y la docencia


3- Espacios para la enseñanza 

Este espacio ha sufrido diversas modificaciones a lo cargo de la historia podemos estudiar en los planos de la ciudad de Madrid.
El plano de Mancelli del año 1622 aparece como el primer registro de la ubicación del instituto San Isidro registrándose en el mapa con el número 4 bajo el nombre de Colegio de la Compañía de Jesús IHS.
En el de Pedro Texeira en 1656, aparece un espacio ajardinado (huerto) flanqueado hacia el poniente por el Colegio, con fachada a la calle de los Estudios; la capilla de la Concepción. Adosado a la fachada de la iglesia un edificio alargado que podría corresponder a la parte baja del claustro destinadas a celdas de los padres cuyo interior conserva su altura inicial además de conservar las puertas de menor tamaño que las puertas de acceso al resto de dependencias. El claustro se realiza posteriormente por Melchor de Bueras entre 1679-1681.
El edificio sufre distintas reformas: por Francisco Jareño y Alarcón, 1876, construcción del nuevo aulario y destrucción del antiguo, por Francisco Prieto Moreno, 1969-71, restauración del claustro y escalera imperial por Miguel Ángel López Miguel en1985 .


En la vitrina se muestran fotografías de los espacios: Escalera principal de acceso a los gabinetes. Pasillo del claustro bajo cerrado y con ventanales. Antes de 1969. Escalera de acceso al gabinete de Física. Antes de 1969. Alumnos formados y recibiendo una arenga en el antiguo patio de los gabinetes. Años 40. Pasillo cerrado en el claustro. Aula de Filosofía. Principios s. XX. Plano del instituto 1942.


Vitrina donde se muestran espacios desaparecidos 


4-La organización escolar:

Los Reales Estudios se dividían en dos niveles:
Estudios Menores, centrados en la gramática latina y griega.
Estudios Mayores, dedicados a las ciencias, lenguas, historia, teología y filosofía.
Entre las materias se incluían enseñanzas pioneras para la época, como astronomía, historia natural, ética, economía y matemáticas aplicadas. Esta variedad reflejaba la intención de combinar el conocimiento científico con la formación moral y religiosa.
A principios del siglo XX, los estudios de bachillerato en España consistían en un sistema de dos etapas: Elemental (4 cursos) y Superior (2 cursos), que permitían el acceso a la universidad tras superar exámenes de ingreso y reválidas. Las asignaturas incluían materias clásicas como Lengua Castellana, Geometría y Religión, junto con otras como Latín (en 3º y 4º), y opciones de Ciencias o Letras en la etapa superior. 

En la vitrina se muestran: Tableros para la confección de horarios. Años 90 del s. XX. Fotografías del Director del instituto, D. Manuel Zabala Urdaniz, con el secretario, D. Elías Alfaro Navarro, en el despacho de Dirección. Hacia 1914. El secretario, D. Elías Alfaro Navarro, con un administrativo en su despacho. Reparto de Premios extraordinarios en el Salón de Actos (actual capilla). 1919. Profesores en el claustro, en el centro abajo el Director, D. Manuel Zabala Urdaniz. Año 1914. Estrado del Salón de Actos ubicado en la actual capilla. Años 20. Entrega de Premios extraordinarios en el Instituto de San Isidro. ABC 1910.

La organización Escolar

5-Miradas hacia el futuro: 

Claudio Richard fue profesor, científico y artesano de instrumentos en el Colegio Imperial de Madrid, donde enseñó a nobles y cortesanos que las figuras geométricas podían revelar la armonía del universo. En 1629, de camino a Lisboa rumbo a una misión en China, Felipe IV lo retuvo en Madrid: necesitaba un matemático para los Estudios Reales, recién fundados. Desde entonces, Richard se convirtió en el catedrático de matemáticas del rey y en un maestro singular.
Jan Wendlingen creador del observatorio de los Reales Estudios en 1751 vinculado a la cátedra de Matemáticas adquiriendo en Londres precisos instrumentos para la observación: planisferios, telescopio y microscopios. Realizó interesantísimas observaciones  y publicaciones. Su prestigio hizo que el Rey Carlos III le tomara como maestro del Príncipe de Asturias, el que fuera el rey Carlos IV, y las infantas.
Construyó dos meridianas solares en el Monasterio de San Lorenzo de El Escorial que se utilizaban para poner en hora los relojes mecánicos del monasterio, así como el reloj de sol del Colegio Imperial.

En la vitrina se muestra:
Títulos de Bachillerato no recogidos.
D. Joaquín Escrivá de Romaní y de Aguilera, uno de los alumnos más brillantes de la historia del instituto. Abogado, diplomático y académico de la Real Academia de la Historia.

Títulos de Bachillerato no recogidos:
D. José Forns y Quadras, músico y jurista español, autor de zarzuelas y operetas. Fue Académico de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, asesor jurídico y secretario general de la Sociedad de Autores de España, formó parte de la Delegación Española en la VI Conferencia Plenaria de la Unesco, en 1951.
Fotografía de Alumnos en la Sala de Juntas.
Folleto de la obra de teatro “Cervantes y D. Quijote”, representada por alumnos del instituto. 1960. Dirigidos por el profesor Antonio Ayora.
Fotografías del  Claustro con los pasillos cerrados y con ventanas. Anterior a 1969.
El poliedro de Puig Adam sobre el pozo del claustro.Homenaje realizado en 2006

Miradas hacia el futuro I


6-Miradas hacia el futuro:

El matemático flamenco Jean-Charles de La Faille llegó desde Lovaina para enseñar matemáticas y cosmografía. Pronto fue nombrado cosmógrafo mayor del Consejo de Indias y tutor de don Juan José de Austria, hijo del rey.  Profesores como él introdujeron en España conocimientos de astronomía, geometría y cartografía moderna. Incluso ayudaron a difundir la proyección de Mercator, esencial para la navegación. Su lema parecía ser: comprender el mundo para servir mejor a Dios y al Rey.

El Colegio Imperial formó la más importante biblioteca que ha habido en Madrid hasta el siglo XVIII. Se calcula que pudo llegar a tener en la segunda mitad del siglo XVIII, aproximadamente, entre 30.000 y 35.000 libros. Esos libros fueron repartidos por diversas instituciones y en destruidos en la guerra civil, los que se conservan  están: en la Real Academia de Historia, en La Biblioteca Histórica y en la Facultad de Medicina de la UCM . 

En la vitrina se muestran: Títulos de Bachillerato no recogidos:
D. Antonio Magariños, profesor español. Fundador y primer presidente del Club Baloncesto Estudiantes de Madrid. Fue director del Internado Hispano-Marroquí.
Fotografía del Aula de Historia Natural. Principios del s. XX. Profesores en el aula de Física. Años 
Catálogos de piezas educativas de la empresa “Fils d’Emile Deyrolle”.

Fotografías de Enrique Rioja Lo Bianco (1895-1963), Director durante la guerra civil y catedrático de Historia Natural del Instituto de San Isidro, así como de la Escuela Superior de Magisterio y de la Universidad Central de Madrid. Se exilió a México tras la guerra, donde desarrolló una importante  labor científica, siendo uno de los padres de la oceanografía moderna.


Elena Paunero (1906-2009), alumna y  profesora auxiliar del instituto, botánica, agrostóloga, conservadora de museo y micóloga, desarrolló su labor investigadora en el Real Jardín Botánico de Madrid. Ingresó en la Real Sociedad Española de Historia Natural en 1926 y se doctoró con Premio extraordinario en 1929.
Fotografía de Alumnos y profesores en una salida extraescolar. Primea cuarto del s. XX.

Miradas hacia el futuro II


7-El Museo: Pieza del Mes

Las colecciones: Desde 1625 que se estableciera en los Reales Estudios se han ido adquiriendo materiales científicos y educativos en un principio para la Cátedra de Historia Natural, la de Matemáticas y el observatorio astronómico. Durante el siglo XIX, en el contexto de la educación secundaria en España, las colecciones de historia natural se convirtieron en una herramienta fundamental para la enseñanza de las ciencias naturales. José de Galdo López de Neira es el gran impulsor del gabinete de Historia natural del Instituto, logrando incrementar la colección hasta más de 12.000 piezas
El Museo de la educación y de la ciencia del Instituto San Isidro nace en abril de 2010, ocupa la Escalera Imperial, se exhibe públicamente en un horario regular y es guiado por estudiantes.  Obtuvo el 2º premio en el Certamen Nacional: Mejora tu Escuela Pública.

En la vitrina se muestra la pieza del mes:  Pieza: Globo terráqueo
Autor: Wagner & Debes (Leipzig) — cartografía: Dr. H. Fischer
Fecha: c. 1920
Dimensiones: 32 cm de diámetro

La pieza de este mes es un globo terráqueo centenario, realizado por la empresa alemana Wagner & Debes, con sede en Leipzig. Fundada en 1872, esta empresa alcanzó gran prestigio por la calidad de sus atlas y materiales didácticos para Geografía, realizando versiones en distintos idiomas, como la nuestra en castellano.

El globo terráqueo del IES San Isidro muestra el mundo entre las dos guerras mundiales. Fue elaborado por H. Fischer, quien ya había trabajado en modelos anteriores. Representa Europa tras el Tratado de Versalles, el apogeo de los imperios coloniales en África y Asia, y estados efímeros como Tannú Tuvá.

También refleja las rutas marítimas más utilizadas y las líneas telegráficas, en una época en la que el barco y el telégrafo eran las principales vías de comunicación global.

Para contextualizarla se añade una foto del aula de geografía e historia y libros de texto de la época

Pieza del mes Globo terráqueo



sábado, 22 de noviembre de 2025

Los Reales Estudios del Colegio Imperial (1625–1767)

Introducción

Durante el siglo XVII, España vivió un periodo de transformación cultural y política. En este contexto surgió uno de los proyectos educativos más ambiciosos del reinado de Felipe IV: los Reales Estudios del Colegio Imperial de Madrid.
El plan, diseñado bajo la influencia del Conde-Duque de Olivares y confiado a la Compañía de Jesús, pretendía crear un centro de enseñanza de alto nivel que formara a los futuros dirigentes del país.

Lo que comenzó como una propuesta de modernización académica terminó generando un profundo conflicto con las universidades tradicionales, que veían amenazada su autoridad. Los Reales Estudios se convirtieron así en un símbolo del enfrentamiento entre innovación y tradición, y entre el poder de la Corona y la influencia de las instituciones educativas.

Reales Estudios del Colegio Imperial en el Plano de Texeira 1656


La iniciativa real y el papel de los jesuitas

La idea de fundar unos Estudios Generales en la corte madrileña se gestó en 1623, cuando Felipe IV comunicó al general de los jesuitas, Mutio Viteleschi, su deseo de crear un centro educativo bajo dirección de la orden. El proyecto contaba con el apoyo del Conde-Duque de Olivares, figura clave en la política de la época, y de varios religiosos del Colegio Imperial, entre ellos Pedro de la Paz y Hernando Chirino de Salazar, confesor real.

El plan contemplaba 23 cátedras de distintas disciplinas —desde teología hasta matemáticas, geografía y política—, financiadas con 10.000 ducados anuales y situadas en el propio edificio del Colegio Imperial.
La enseñanza estaría destinada principalmente a los hijos de la nobleza, considerados los futuros gobernantes del reino. Según el texto fundacional, “la felicidad de una república depende de la buena educación de su juventud”, una idea avanzada para su tiempo.

El Plan fundacional de 1625, redactado en lenguaje solemne, presentaba a la educación como una herramienta de virtud y servicio público. Los jesuitas, reconocidos por su experiencia docente, asumían la dirección espiritual y académica del proyecto, mientras que el rey conservaba el patronazgo real y la financiación.

Memorial Testamentario Colegio Imperial de la Compañía de Jesús



Un modelo educativo innovador

Los Reales Estudios se dividían en dos niveles:

  • Estudios Menores, centrados en la gramática latina y griega.

  • Estudios Mayores, dedicados a las ciencias, lenguas, historia, teología y filosofía.

Entre las materias se incluían enseñanzas pioneras para la época, como astronomía, historia natural, ética, economía y matemáticas aplicadas. Esta variedad reflejaba la intención de combinar el conocimiento científico con la formación moral y religiosa.

El objetivo era formar hombres cultos y virtuosos, preparados tanto para el gobierno como para la vida intelectual. En una época donde la enseñanza universitaria seguía dominada por la escolástica medieval, el modelo jesuítico representaba una renovación pedagógica y metodológica.

Discursos de Inauguración de los Reales Estudios Publicación 1771 




La oposición de las universidades

No todos recibieron con entusiasmo la iniciativa real. Las universidades de Salamanca, Alcalá y Valladolid percibieron los Reales Estudios como una amenaza directa a su influencia.

En 1626, comenzaron a circular copias del plan fundacional, lo que provocó una oleada de protestas y memoriales. La Universidad de Alcalá envió un documento al monarca denunciando que, si se permitía la fundación, “quedarían hechas páramos esas ilustres universidades”.
La Universidad de Salamanca publicó un extenso texto de 47 folios en el que argumentaba que establecer una universidad en la Corte era “dañoso y peligroso”, tanto por el ambiente mundano como por el exceso de gastos que supondría para la Hacienda Real.

Las universidades criticaban que los jesuitas pretendieran enseñar materias profanas, como matemáticas, arte militar o náutica, poco adecuadas para una orden religiosa. También advertían que la nueva institución podría despoblar las universidades del resto de España, concentrando todos los recursos en Madrid.

El rey respondió con prudencia, pero el enfrentamiento evidenció las tensiones entre el saber religioso y el poder estatal, y entre la tradición académica y las nuevas corrientes de enseñanza.


Astrolabio Universal 1560 



Un debate más allá de la educación

El conflicto no fue solo académico: también tuvo una dimensión política y teológica.
Las universidades representaban un modelo de pensamiento basado en Santo Tomás de Aquino, mientras que los jesuitas promovían una visión más flexible y adaptada a los intereses del Estado.

En 1627, la polémica se amplió al ámbito europeo con la intervención del teólogo Cornelio Jansen (Jansenio), futuro obispo de Ypres y adversario doctrinal de los jesuitas. Durante su visita a España, Jansenio trató de unir a las universidades contra la Compañía de Jesús, pero su intento fracasó y fue finalmente reprendido por el Consejo de Castilla.

Incluso la Inquisición llegó a intervenir, revisando las cartas y documentos que circulaban entre los claustros universitarios.
El debate, lejos de resolverse, puso de manifiesto la lucha por el control del conocimiento y la influencia sobre la educación de las élites.


Teodolito 1755



Legado y proyección de los Reales Estudios

A pesar de las críticas iniciales, los Reales Estudios del Colegio Imperial sobrevivieron al paso de las décadas. Con el tiempo se convirtieron en un referente educativo en la corte de Madrid, y muchos de sus métodos inspiraron instituciones posteriores, como el Real Seminario de Nobles y, siglos después, el Instituto de San Isidro.

La fundación simbolizó el esfuerzo de la monarquía por modernizar la educación y ponerla al servicio del Estado. También representó la tensión permanente entre el poder civil y el religioso, y entre la tradición universitaria y las nuevas concepciones del saber.

Hoy, el edificio del antiguo Colegio Imperial sigue en pie, testigo de un tiempo en que educar era también gobernar, y en que la formación de las élites se consideraba una cuestión de Estado.








Conclusión

Los Reales Estudios del Colegio Imperial (1625–1767) fueron una de las iniciativas educativas más ambiciosas de la España barroca. Concebidos para unir fe, saber y servicio público, marcaron un punto de inflexión en la historia de la enseñanza.

Aunque su creación generó una fuerte oposición, su influencia perduró como símbolo de la aspiración a una educación más completa, moral y racional.
Su legado nos recuerda que la educación, más que un privilegio, fue —y sigue siendo— un instrumento de transformación social y política.

Esfera Armilar 1760


Bibliografía

José Simón Díaz   Historia del Colegio Imperial de Madrid: (del estudio de la villa al Instituto de San Isidro, años 1346-1955) Biblioteca de Estudios Madrileños

domingo, 16 de noviembre de 2025

Profesores del Colegio Imperial y los Reales Estudios de Madrid

 

Colegio Imperial y Reales Estudios de Madrid

¿Sabías que en pleno Siglo de Oro, cuando Madrid aún no tenía universidad, existió un colegio que formó a los futuros gobernantes del imperio español? No se trataba de una escuela cualquiera: era el Colegio Imperial. De sus aulas salieron nobles, funcionarios, científicos y escritores que marcaron la historia de España.

El historiador Javier Burrieza Sánchez lo cuenta en su estudio Los profesores del Colegio Imperial y Reales Estudios de Madrid, donde rescata la vida de aquellos maestros que unieron la fe y la ciencia, el saber y el poder, en una época de grandes cambios.


Un sueño educativo en el corazón del Siglo de Oro


En el Madrid del siglo XVII, una ciudad sin universidad pero llena de vida cortesana, se impulsó un proyecto que cambió la enseñanza española: el Colegio Imperial y los Reales Estudios de Madrid. Con el apoyo del rey Felipe IV y del conde-duque de Olivares, nació la idea de formar a las élites del reino con una educación moderna, rigurosa y orientada al servicio del Estado.


El proyecto se hizo realidad en 1625, gracias al legado de la emperatriz María de Austria. Madrid, que aspiraba a ser la gran capital del imperio, necesitaba un centro académico de prestigio. Los jesuitas, expertos en pedagogía y disciplina, fueron los elegidos para dirigirlo.


Un plan de estudios adelantado a su tiempo


A diferencia de otras instituciones de la época, el Colegio Imperial no se limitaba a enseñar religión o lenguas clásicas. Su plan de estudios abarcaba filosofía, matemáticas, historia natural, geografía, ciencias políticas y economía. Era un auténtico laboratorio de ideas en el que se mezclaban la fe, el pensamiento crítico y el conocimiento científico.


El objetivo era educar a los futuros gobernantes del país. No todos lo vieron con buenos ojos: las universidades tradicionales y algunas órdenes religiosas se sintieron amenazadas. Aun así, el Colegio Imperial logró consolidarse como un faro de conocimiento en el corazón de la Corte.


Profesores que dejaron huella


El alma del Colegio fueron sus profesores, verdaderos sabios que unieron espiritualidad, ciencia y humanismo.

Entre ellos destacó Juan Eusebio Nieremberg, profesor de Ciencias Naturales y Sagrada Escritura, autor de obras místicas y científicas. Lope de Vega lo elogió comparándolo con Aristóteles. 

Otro nombre clave fue Luis de la Palma, rector del Colegio y autor de la popular Historia de la Pasión de Cristo. Predicador brillante, organizador eficaz y educador de carácter. Por su parte, Agustín de Castro, catedrático de Política y predicador real, fue una figura de peso en la Corte de Felipe IV. Desde el púlpito y la cátedra, reflexionó sobre el poder, la justicia y la ética del gobierno. Sus escritos mostraban que un buen gobernante debía ser tanto sabio como virtuoso.


Ciencia y cosmografía


El Colegio Imperial fue también un centro de ciencia. El matemático flamenco Jean-Charles de La Faille llegó desde Lovaina para enseñar matemáticas y cosmografía. Pronto fue nombrado cosmógrafo mayor del Consejo de Indias y tutor de don Juan José de Austria, hijo del rey. 

Jean Charles de La Faille pintado por Anton Van Dyck
Museos Reales de Bellas Artes de Bélgica


Gracias a maestros como él, los jesuitas introdujeron en España conocimientos de astronomía, geometría y cartografía moderna. Incluso ayudaron a difundir la proyección de Mercator, esencial para la navegación. Su lema parecía ser: comprender el mundo para servir mejor a Dios y al Rey.


Del Colegio Imperial al Seminario de Nobles


Con la llegada de los Borbones y las ideas de la Ilustración, el proyecto evolucionó. En 1716, Felipe V fundó el Real Seminario de Nobles, heredero del Colegio Imperial. Los jesuitas continuaron dirigiéndolo, actualizando los contenidos con nuevas ciencias, idiomas y artes militares.


Entre sus profesores brillaron José Cassani, Carlos de la Reguera y Esteban de Terreros. Cassani escribió tratados de astronomía y fortificación, además de una Historia del Nuevo Reino de Granada. Terreros, en cambio, fue un auténtico genio ilustrado: políglota, matemático, naturalista y lexicógrafo. Su Diccionario Castellano con las voces de Ciencias y Artes fue una obra monumental, precursora de los diccionarios técnicos modernos.

Historia del Nuevo Reino de Granada de José Cassani

El Diccionario de Esteban Terreros




Una biblioteca y un teatro del saber


El Colegio Imperial albergó una de las bibliotecas más importantes de Madrid, con más de 30.000 volúmenes. Allí se conservaban manuscritos, tratados científicos, obras de teología y literatura. Era un auténtico tesoro de conocimiento.


Pero la enseñanza no se quedaba entre libros. Los alumnos participaban en obras teatrales, zarzuelas y celebraciones religiosas, muchas de ellas escritas por autores como Calderón de la Barca. Aprender también significaba representar, debatir y crear. 

Reconstrucción imaginada de la Biblioteca de los reales estudios


Bibliografía:

Burrieza Sánchez, J. (2023). Los profesores del Colegio Imperial y Reales Estudios de Madrid: la Compañía de Jesús al servicio de la formación de élites . Librosdelacorte.Es27, 316-344. https://doi.org/10.15366/ldc2023.15.27.012

https://revistas.uam.es/librosdelacorte/article/view/18033



sábado, 15 de noviembre de 2025

Pieza del mes: globo terráqueo

 Este curso escolar iniciamos la selección de la "Pieza del Mes del Museo del Instituto San Isidro". Cada pieza saldrá del museo y se instalará en el vestíbulo para que pueda convivir con estudiantes y docentes durante una semana. 

Hemos elegido un objeto icónico para la enseñanza  El globo terráqueo que habitualmente nos recibe en el Museo desde la mesa del profesor, vamos a conocer algo más sobre el:


Pieza en el vestíbulo del instituto


Pieza: Globo terráqueo

Autor: Wagner & Debes (Leipzig) — cartografía: Dr. H. Fischer

Fecha: c. 1920

Dimensiones: 32 cm de diámetro


La pieza de este mes es un globo terráqueo centenario, realizado por la empresa alemana Wagner & Debes, con sede en Leipzig. Fundada en 1872, esta empresa alcanzó gran prestigio por la calidad de sus atlas y materiales didácticos para Geografía, realizando versiones en distintos idiomas, como la nuestra en castellano.


El globo terráqueo del IES San Isidro muestra el mundo entre las dos guerras mundiales. Fue elaborado por H. Fischer, quien ya había trabajado en modelos anteriores. Representa Europa tras el Tratado de Versalles, el apogeo de los imperios coloniales en África y Asia, y estados efímeros como Tannú Tuvá.

Globo con las líneas marítimas y telegráficas


También refleja las rutas marítimas más utilizadas y las líneas telegráficas, en una época en la que el barco y el telégrafo eran las principales vías de comunicación global.

El Globo en el Museo cuando fue inaugurado


sábado, 8 de noviembre de 2025

Claudio Richard matemático, docente en los Reales Estudios

Con motivo del IV Centenario de los Reales Estudios queremos destacar la figura del primer gran matemático que fue profesor en las aulas de lo que hoy es el Instituto San Isidro de Madrid.

Autor de libros Matemáticos, profesor y fabricante de instrumentos— emerge una figura multidisciplinar que supone una originalidad en la pedagogía del siglo XVII: un modo de enseñar basado en la visualidad, la exactitud técnica y la aplicación práctica del conocimiento matemático. El padre Claudio Richard se revela así como un mediador entre la ciencia, la imprenta y la corte, cuyo trabajo contribuyó a consolidar el prestigio del Colegio Imperial de Madrid como centro de difusión del saber matemático en la España barroca.

Claudio Richard convirtió las matemáticas en arte visual

Un sabio en la corte de Felipe IV

Claudio Richard, Planisferio Terrestr, 1634.
Madrid, Museo Nacional de Ciencia y Tecnología.

En pleno Siglo de Oro, cuando la ciencia se explicaba en latín y los libros eran tesoros escasos, un jesuita borgoñón convirtió las matemáticas en un espectáculo para la vista. Claudio Richard (1589–1664) fue profesor, científico y artesano de instrumentos en el Colegio Imperial de Madrid, donde enseñó a nobles y cortesanos que las figuras geométricas podían revelar la armonía del universo.

Su historia comienza en 1629. De camino a Lisboa rumbo a una misión en China, Felipe IV lo retuvo en Madrid: necesitaba un matemático para los Estudios Reales, recién fundados. Desde entonces, Richard se convirtió en el catedrático de matemáticas del rey y en un maestro singular.


Libros que se desplegaban como mapas

En una época sin pantallas ni proyectores, Richard entendió que ver era comprender. En 1645 publicó en Amberes su monumental versión de los Elementos de Euclides, acompañada por más de 400 diagramas grabados en cobre. Cada figura se desplegaba junto al texto: el lector podía abrir las láminas y seguir con los ojos el razonamiento geométrico. Era, literalmente, un libro interactivo del siglo XVII.

Dedicado a Felipe IV, el libro integra la obra dentro de la política cortesana de mecenazgo. La edición destaca por su cuidado aparato visual: más de 400 diagramas geométricos grabados en cobre por Arnold Loemans. Richard diseñó un sistema innovador que vinculaba texto y figura mediante letras y llamadas marginales, permitiendo al lector desplegar las láminas plegadas para visualizar simultáneamente proposiciones y diagramas. Las instrucciones tipográficas y de encuadernación, redactadas en latín y francés, evidencian la voluntad del autor de garantizar la exactitud gráfica como parte esencial del aprendizaje matemático.

Claudio Richard, Evclidis Elementorvm Geometricorvm Libros Tredecim (frontispicio). (Amberes: Ex Officina Hieronymi Verdvssi, 1645).




Diez años después repitió la hazaña con las Cónicas de Apolonio (1655). Dedicado a su antiguo alumno, el marqués de Aytona, el tratado mostraba cómo las matemáticas servían para la guerra, la arquitectura o la astronomía. En su frontispicio, el noble aparece rodeado de compases, mapas y armas: ciencia y estrategia unidas por el trazo del compás.

Repite el esquema editorial del Euclides: grabados calcográficos precisos, instrucciones para tipógrafos y encuadernadores (esta vez también en neerlandés) y posibilidad de encuadernar las láminas en un volumen aparte. El tratado sitúa a Richard dentro de la tradición jesuítica de la geometría aplicada, heredera de Clavius, y en diálogo con la cultura científica europea (Mersenne, Huygens, Saint-Vincent).

Claudio Richard, Apollonii Pergaei Conicorum Libri IV (frontispicio). (Amberes: Apud Hieronymum & Ioannem Bapt. Verdussen, 1655).




Además de sus tratados impresos, Richard dejó un vasto corpus manuscrito conservado en la Real Academia de la Historia, que incluye lecciones en castellano dirigidas a los pajes reales, como el Tratado de la esfera astronómica (1639) y la Suma de la aritmética reducida a la práctica universal (1640). La elección del castellano —frente al latín— evidencia un propósito didáctico: acercar la ciencia matemática a los jóvenes cortesanos y a la nobleza militar.

Claudio Richard (inv.?), Arnoldus Loemans (sculp.), Lámina con las figuras nº 1 a 27, grabado calcográfico, en Claudio Richard, Evclidis Elementorvm Geometricorvm Libros Tredicim. Hacia 1645, Amberes.


Enseñar en la lengua vernácula

A diferencia de muchos de sus contemporáneos, Richard enseñaba en castellano, no en latín. Sus manuscritos —como el Tratado de la esfera astronómica (1639)— estaban dirigidos a los pajes del rey, jóvenes nobles que se preparaban para servir a la monarquía.

Sus clases combinaban teoría y práctica: utilizaba astrolabios, esferas, planisferios y pantómetras, muchos de los cuales se conservaban en la biblioteca del Colegio Imperial, un auténtico museo del saber. Allí, los libros convivían con los instrumentos que hacían visibles las ideas.

Formaron parte de l colección de instrumentos del Departamento de Física del Instituto San Isidro actualmente se encuentran expuestos en el Museo Nacional de Ciencia y Tecnología en Alcobendas, Madrid.

Claudio Richard, Planisferio celeste, 1634. Madrid, Museo Nacional de Ciencia y Tecnología.







Piezas de Claudio Richard en el MuNCYT
Libro “De Inventione duarum rectarum continuè…” incluido en Claudio Richard, Evclidis, con las llamadas a las figuras insertas en el margen del texto y la correspondiente lámina grabada con las figuras 394 a 400 desplegada, de modo que puede visualizarse la proposición del texto junto a las imágenes.



Una pedagogía visual y moderna

La historiadora Margarita Ana Vázquez Manassero (1)ha reconstruido en detalle esta vida dedicada a la ciencia. En su estudio muestra cómo Richard fue mucho más que un erudito: fue un pedagogo moderno, convencido de que las matemáticas no se aprenden solo leyendo, sino mirando y manipulando.

Su obra ilustra el papel de los Reales Estudios como motor de la ciencia en la Europa barroca. Desde Madrid, Richard difundió un método de enseñanza basado en la imagen, la precisión técnica y la aplicación práctica del conocimiento.


La belleza de pensar en líneas

Claudio Richard hizo de la geometría una forma de arte. Para él, cada triángulo, cada esfera y cada elipse eran reflejos de un orden divino que podía comprenderse con los ojos y con la mente.

Cuatro siglos después, sus libros desplegables y sus diagramas siguen recordándonos que las matemáticas —esas que muchos temen por abstractas— también pueden ser una experiencia visual, poética y profundamente humana.

Su legado revela hasta qué punto los Reales Estudios impulsaron la ciencia en la Europa del Barroco, y cómo Madrid, a través del Colegio Imperial, se convirtió en un centro de saber comparable a los de Roma o París.

En una época en la que enseñar geometría era también enseñar a mirar el mundo con precisión, el Claudio Richard logró que sus alumnos —nobles, militares o cortesanos— entendieran que la belleza de las matemáticas no estaba solo en los números, sino en la claridad de sus líneas y figuras. Su obra nos recuerda que, a veces, el conocimiento más abstracto puede ser también el más visual.




Bibliografía

Vázquez Manassero, M. A. (2023). El Padre Claudio Richard y la enseñanza de las matemáticas en el Colegio Imperial de Madrid: libros, imágenes e instrumentos. Librosdelacorte.Es, 27, 432-468. https://doi.org/10.15366/ldc2023.15.27.016   recuperado de https://revistas.uam.es/librosdelacorte/article/view/17838


sábado, 1 de noviembre de 2025

Las láminas de dibujo realizadas por estudiantes

 En el Instituto San Isidro contamos con una interesantísima colección de láminas de dibujo realizadas por estudiantes a partir de 1858 y hasta 1934. Tenemos expuesta en el museo una realizada por José Canalejas presidente del gobierno de España cuando era alumno del Instituto.

En estas láminas podemos analizar los contenidos del programa de la materia, su dimensión para estudios posteriores y su papel como muestra de las competencias adquiridas por el alumnado español en la difusión de los nuevos métodos de enseñanza.

La materia de Dibujo en el Instituto San Isidro durante los años 1858 a 1890.


La materia de Dibujo en la segunda enseñanza se inicia con los Estudios de aplicación que aparecieron con el Plan  Corbera de 1858,  se mantuvieron hasta el Plan Lasala de 1880, con interrupciones durante los planes de 1861, 1868 y 1873,  manteniéndose vigentes durante un total de 23 años. En todos los planes en los que se ofertaron los  Estudios de aplicación -donde el Dibujo era obligatorio-, no se ofreció al mismo tiempo el Dibujo en la enseñanza general, a excepción del Plan de 1858, que lo programó con carácter voluntario. El Instituto San Isidro era la  sede en Madrid de estas asignaturas. La figura del agrimensor  hacía uso de conocimientos matemáticos para el cálculo de superficies pero también requería de  los conocimientos geométricos y de las formas de representación que le ofrecía el Dibujo lineal. La enseñanza que hoy conocemos como Dibujo Artístico en esta época recibe el nombre de Dibujo de Adorno o de Figura, de carácter complementario y voluntario.

Lámina de un alumno de dibujo de Adorno del Instituto San Isidro Matías Fernández  curso 1886-87 presentado a la exposición Universal de Barcelona 1888



El plan Orovio de 9 de octubre de 1866 fija, de forma muy estricta, la optatividad de materias que habían establecido algunos planes de estudios anteriores y da una orientación estrictamente clásica al primer periodo de la segunda enseñanza. Marcaba dos periodos de tres años cada uno: los estudios de aplicación se mantuvieron. Es novedoso que en el preámbulo de dicho plan se explique la forma en que se calificarían los trabajos en la asignatura de Dibujo (Bermudez Abellán 2005, p.368):
Art: 94:  El profesor de Dibujo, en  vista de los trabajos de los alumnos, acordará que pasen de una clase a otra superior. En la época de los exámenes ordinarios se hará exposición pública de los trabajos de estos alumnos”  
Trabajo firmado por Manuel de Sevilla


Siguiendo esta orden, en el Instituto San Isidro se inician Libros de  láminas realizadas por los alumnos de Dibujo lineal y de adorno desde el curso 1859-60 hasta el curso 1887-88. Durante los primeros  años en el Instituto San Isidro no había espacio para el Aula de Dibujo: sus dependencias -aulas de la calle estudios y el 2º y 3º piso que dan a la calle Toledo- estaban ocupadas por otras enseñanzas de Dibujo y grabado,.impartidas por la Escuela Superior de Arquitectura para Maestros de obras y Aparejadores, Para solventar este problema logístico, Borrell ofreció su aula en el Instituto Industrial, donde el era profesor y secretario del que fuera Conservatorio de las Artes. El Real Instituto estaba situado en el edificio del antiguo convento de la Trinidad, en la calle de Atocha, próximo a la de Relatores. Ocupaba la planta baja, estando instalado en el resto del edificio el Ministerio de Fomento. Hoy en día el solar lo ocupan unos edificios de 1900 colindantes al Teatro Calderón.

Libros de láminas  realizadas por alumnos del instituto tamaño  42 x 55 aproximadamente, encuadernadas en libros por curso, tamaño aproximado de los libros encuadernados  43 x 58 x 5,5cm

Los trabajos estudiantiles como núcleo expositivo del Instituto en las Exposiciones Universales


El Instituto San Isidro presenta a exposiciones láminas de dibujos montadas en cuadros, y también ejemplares encuadernados, nueve de ellos se conservan actualmente en el Centro en diversas dependencias. Las fechas en que están realizados los dibujos comprenden los años desde 1859 al 1888. Las láminas aparecen organizadas conforme a los contenidos impartidos, firmadas por el profesor Borrell y por los alumnos que las realizaron, a menudo estos estudiantes formar parte del cuadro de honor de su curso.


Los mejores alumnos del San Isidro son los que habían obtenido sobresaliente, tanto en la enseñanzas de régimen general como en los estudios de aplicación: eran premiados con lo marcado por la ley.

Art 96 Habrá premios ordinarios y extraordinarios. Los ordinarios consistirán en un diploma especial y una obra encuadernada de literatura o de ciencias, serán la sección a la que corresponda la asignatura.
Los extraordinarios, en un diploma y en la dispensa de los derechos del grado de Bachiller en artes, o del título pericial cuyos estudios haya seguido el alumno
Art 97: Se dará un premio ordinario en cada asignatura y podrán aspirar a el los alumnos examinados en el Instituto que hayan obtenido la nota de sobresaliente en los exámenes ordinarios del curso” 

Además, los estudiantes obtenían un honor extra: sus nombres se estampaban en un cuadro de 50 x 70 cm que se colocaba en las dependencias del Instituto; se les concedía una medalla por asignatura, cuyo precio aparece en una de las memorias administrativas: 16 medallas de plata con sus cintas y cosido correspondientes 76 escudos y 800 milésimas 

Hoja de presentación de uno de los cuadernos de láminas





La colección de láminas es extensa y rica resumimos en este cuadro  los ejemplares que existen y su localización.




En el Museo actualmente se encuentra expuesto el correspondiente a la Exposición de Universal de Barcelona de 1888
También encontramos expuestos, materiales educativos libro de láminas del ptofesor Samuel Maña, y cuaderno de láminas de la estudiante María Cecilia Ruiz Valencia de 1934 donados por su hija


Láminas de la alumna María Cecilia Ruíz Vaalencia




 
Ejercicios de Dibujo curso 1924-25



Bibliografía:
Archivo General de la Administración, Expedientes personales 32/8018 expediente 21 y 22, historial de Mariano Borrell Folch.

Archivo General de la Administración, Instituto San Isidro Madrid (5)16   32 /9233 a 92 36.

Archivo del Instituto San Isidro Expediente personal del Profesor Mariano Borrell y Folch

Bermúdez Abellán, José (2005): Génesis y evolución del Dibujo como disciplina básica en la Segunda Enseñanza (1836-1936), Murcia, Universidad De Murcia Departamento de Teoría e Historia de la Educación.

Borrell y Folch, Mariano (1880): Ejercicios de dibujo lineal a pulso, Madrid, Imprenta Estereotipia y Galvanoplastia de Aribau y Cª.;

Borrell y Folch, Mariano (1866-1875): Tratado teórico y práctico de dibujo con aplicación a las Artes y a la Industria,  Madrid,  Imprenta Rivadeneyra-Aribau y Cª

Cano Pavon, Jose M. (1998): El Real Instituto Industrial De Madrid (1850-1867): Medios Humanos y Materiales, Málaga, Departamento de Química Analítica, Facultad de Ciencias Universidad de Málaga en LLULL, vol. 21, 1998, 33-62

Carderera, M.: (1863)La Pedagogía en la Exposición Universal de Londres de 1862, Madrid, 
imp. de D. Victoriano Hernando,. 

Catálogo oficial especial de España Exposición Universal de Barcelona, (1888) Barcelona : Imprenta de los Sucesores de N.Ramírez y C.ª

Del Pozo Andrés, María del Mar ( 2010): Presencia de la Pedagogía Española en las Exposiciones Universales Del XIX .Recuperado de: http://hdl.handle.net/10366/79320
García Melero, José Enrique (2002) Literatura española sobre artes plásticas, Madrid, Ediciones Encuentro ,Volumen 2

Gomez Redondo María José y Mayo Vega (2013) Luis Las láminas de dibujo del Instituto San Isidro en las Exposiciones Universales y la labor docente de Mariano Borrell y Folch.  En Gonzalez de la Lastra Instituto San Isidro, Saber y patrimonio, CSIC, Madrid 
    
Lasheras Peña, Ana Belén (2009): España en París: La imagen nacional en las exposiciones universales 1855-1900. Santander, Universidad de Cantabria, Departamento de historia moderna y contemporánea
  
Navarro Jurado, Alfonso: Historia Del Instituto De Segunda Enseñanza San Isidro De Madrid 1845-1936

Memorias digitalizadas del instituto San Isidro:  Memoria correspondiente a los cursos 1858-1875. Recuperado de http://bvpb.mcu.es/es/catalogo_imagenes/grupo.cmd?path=21000154

Memoria correspondiente a los cursos 1875-1885. Recuperado de http://bvpb.mcu.es/es/catalogo_imagenes/grupo.cmd?path=21000191

Memoria correspondiente a los cursos 1885-1895. Recuperado de http://bvpb.mcu.es/es/catalogo_imagenes/grupo.cmd?path=21000196

Revista La Enseñanza (1868)  Bibliografía: Tratado teórico y Práctico de Dibujo por Don M. Borrell
Madrid 25 Marzo  nº 60 año IV pag 189 

Simón Díaz, José  (1952): Historia del Colegio Imperial de Madrid, Madrid, Consejo Superior de Investigaciones Científicas Instituto de Estudios Madrileños, 

Utande Igualada, M (1964): Planes de Estudio de enseñanza media (1787-1963),  Madrid. Ministerio de Educación Nacional, Dirección General de Enseñanza Media.







Exposición el Legado de los Reales Estudios en el Instituto San Isidro

 Esta exposición busca acercar a la comunidad escolar lo que significaron los Reales estudios en su tiempo y el legado que han dejado en el ...