Las raíces de la ciencia: historia, educación y patrimonio científico en el Instituto San Isidro
La exposición “Las raíces de la ciencia” ofrece una profunda reflexión sobre el origen y desarrollo de la enseñanza científica en España a través de uno de sus escenarios más emblemáticos: el Instituto San Isidro de Madrid, la institución de educación secundaria más antigua del país. La muestra propone un recorrido histórico que combina ciencia, educación, arte y patrimonio, permitiendo comprender cómo se construyó una tradición científica que ha llegado hasta nuestros días.
| Cartel de la Exposición Las Raíces de la Ciencia |
Organizada a partir de los fondos del Museo Nacional de Ciencia y Tecnología (MUNCYT) y del histórico Gabinete de Física y Química del propio instituto, la exposición se sitúa en un espacio excepcional: la capilla de los Reales Estudios, antiguo corazón académico del Colegio Imperial. Este lugar simbólico se convierte en el marco ideal para mostrar cómo el conocimiento científico ha evolucionado en diálogo constante con la historia, la religión, la política y la cultura.
| Invitación a la Exposición |
Los Reales Estudios y el origen de una tradición científica
El Instituto San Isidro es heredero directo de una larga tradición educativa que se inicia en el siglo XVI con la fundación del Colegio Imperial de Madrid por la Compañía de Jesús. Desde sus orígenes, la educación impartida en este centro otorgó un lugar destacado a las ciencias, entendidas no solo como un saber teórico, sino como una herramienta esencial para comprender el mundo y formar a los futuros servidores del Estado.
En 1625, bajo el reinado de Felipe IV, se crearon los Reales Estudios, una institución que centralizó diversas iniciativas educativas anteriores y que reforzó la enseñanza de disciplinas como las matemáticas, la física y la astronomía. Esta apuesta por el conocimiento científico situó a Madrid en sintonía con los grandes centros europeos del saber.
La expulsión de los jesuitas en 1767, decretada por Carlos III, supuso una transformación profunda de la institución, que pasó a depender directamente de la Corona y adquirió un carácter laico. Este cambio marcó un punto de inflexión en la concepción de la ciencia como un asunto de interés público, vinculado al progreso, la modernización y el bienestar del país.
Ciencia y religión: tensiones, diálogos y enriquecimiento mutuo
Uno de los ejes fundamentales de la exposición es la compleja relación entre ciencia y religión, un tema central en la historia del pensamiento occidental. Desde la Revolución Científica del siglo XVII, la ciencia moderna, basada en la observación, la experimentación y la razón, comenzó a cuestionar explicaciones tradicionales del universo.
Sin embargo, el recorrido histórico que propone “Las raíces de la ciencia” muestra que esta relación no fue únicamente conflictiva. La Compañía de Jesús, por ejemplo, desempeñó un papel decisivo en la promoción de las ciencias dentro de su proyecto educativo. Historiadores como John W. O’Malley o Víctor Navarro han destacado cómo los jesuitas fomentaron el estudio de disciplinas científicas como parte de una formación integral.
En los siglos posteriores, especialmente a partir del siglo XVIII, ciencia y fe comenzaron a entenderse como caminos distintos hacia la verdad. Este proceso no implicó una ruptura total, sino una redefinición de los ámbitos de conocimiento, que permitió el desarrollo autónomo de la ciencia moderna.
| Entrada a la Exposición en la Capilla de los Reales Estudios |
La capilla de los Reales Estudios: un espacio para el saber
El escenario principal de la exposición es la capilla del Instituto San Isidro, uno de los espacios más singulares del antiguo Colegio Imperial. De planta rectangular y marcado carácter barroco, la capilla fue concebida inicialmente como un espacio religioso vinculado a la Real Congregación de la Inmaculada Concepción, de la que formaron parte figuras destacadas de la monarquía española.
Tras el derrumbe de su bóveda original, la capilla fue redecorada a comienzos del siglo XVIII siguiendo un ambicioso programa pictórico diseñado por Antonio Palomino, uno de los grandes teóricos y pintores del barroco español. La ejecución de las pinturas fue llevada a cabo por su discípulo Juan Delgado, quien concluyó el conjunto en 1726.
La bóveda, decorada mediante la técnica de la quadratura, crea una arquitectura fingida que amplía visualmente el espacio y lo transforma en una auténtica escenografía del conocimiento. El programa iconográfico combina tradición religiosa, exaltación institucional y simbolismo intelectual, reflejando la estrecha relación entre saber, poder y educación.
| Frescos de Juan Delgado |
De espacio religioso a escenario académico
Tras la expulsión de los jesuitas, la capilla dejó de cumplir exclusivamente funciones religiosas y se convirtió en el gran salón de actos de los Reales Estudios de San Isidro. En este espacio se celebraban ejercicios públicos, lecturas solemnes, juntas académicas y entregas de premios, actividades que reforzaban su carácter como escenario del saber y de la vida intelectual madrileña.
Durante el siglo XIX, con la consolidación del Instituto de Segunda Enseñanza, la capilla fue adaptada a las nuevas necesidades docentes. Se instalaron graderíos y el espacio llegó incluso a albergar clases y laboratorios, como recuerda literariamente Pío Baroja en El árbol de la ciencia. Este uso educativo continuado convirtió a la capilla en un símbolo vivo de la historia de la enseñanza científica en España.
| Capilla a principios del Siglo XX |
| Participantes en la Exposición con el cuadro Deus Scienciarum Dominus procedente de la Biblioteca de los Reales Estudios estuvo colocado en la Cabecera de la Capilla desde 1816 a 1985 aprox |
El Gabinete de Física y Química: ciencia para aprender experimentando
Uno de los elementos centrales de la exposición es la presentación de una cuidada selección de instrumentos científicos procedentes del Gabinete de Física y Química del Instituto San Isidro, actualmente conservados en el MUNCYT. Estos objetos, de gran valor didáctico y patrimonial, permiten comprender cómo se enseñaban las ciencias a través de la experimentación directa.
| Preparando las visitas guiadas |
Los instrumentos abarcan distintos ámbitos de la física y la química, desde la mecánica y la óptica hasta el electromagnetismo y la electricidad. Su presencia en el aula no era meramente ilustrativa: constituían el núcleo del aprendizaje, en una época en la que la enseñanza científica comenzaba a alejarse de la memorización de textos para centrarse en la observación y el experimento.
El Observatorio Astronómico de los Reales Estudios
Un aspecto especialmente relevante y poco conocido de la historia científica española es la existencia de un Observatorio Astronómico en los Reales Estudios del Colegio Imperial. Creado en torno a 1751 y vinculado a la Cátedra de Matemáticas, este observatorio fue uno de los primeros del país, junto al de la Academia de Guardiamarinas de Cádiz.
| Piezas relacionadas con El Observatorio Astronómico de los Reales Estudios |
Entre los trabajos más destacados se encuentran las observaciones de los tránsitos de Venus y Mercurio, acontecimientos científicos de alcance internacional que movilizaron a la comunidad científica europea. Estas actividades reflejan el alto nivel científico alcanzado por los Reales Estudios en el siglo XVIII.
Docentes y protagonistas de la ciencia en el Instituto San Isidro
La exposición dedica un espacio destacado a la figura de varios docentes que desempeñaron un papel clave en la consolidación de la enseñanza científica moderna en el siglo XIX. Entre ellos sobresale Mariano Santisteban de la Fuente, catedrático de Física y Química durante casi cuarenta años.
Santisteban defendió una enseñanza basada en la observación y la experimentación, impulsando el desarrollo del Gabinete de Física y Química y del laboratorio del instituto. Su labor se extendió también al ámbito editorial y divulgativo, con la publicación de manuales y catálogos de instrumentos científicos ampliamente utilizados en España.
Junto a él, figuras como Bernardo Rodríguez Largo y Sandalio de Pereda contribuyeron a la especialización de las disciplinas científicas, a la incorporación de nuevos aparatos experimentales y a la defensa del patrimonio científico del centro. Su trabajo conjunto consolidó una tradición pedagógica que entendía la ciencia como motor de progreso social y cultural.
Ciencia, pedagogía y modernización educativa
La historia de la enseñanza científica en el Instituto San Isidro está estrechamente ligada a los grandes movimientos pedagógicos de los siglos XIX y XX. Corrientes como el krausismo y la influencia de la Institución Libre de Enseñanza promovieron una educación laica, científica y orientada al desarrollo integral del alumnado.
Este enfoque supuso una profunda renovación de los métodos y materiales didácticos. La observación directa, las excursiones científicas, las visitas a museos y el uso sistemático de gabinetes y laboratorios se convirtieron en prácticas habituales. La enseñanza de las ciencias pasó a concebirse como una herramienta esencial para formar ciudadanos críticos y preparados para los desafíos de la modernidad.
Un legado científico y cultural para el presente
“Las raíces de la ciencia” no es solo una exposición sobre el pasado, sino una invitación a reflexionar sobre el valor del patrimonio científico y educativo como parte fundamental de nuestra identidad cultural. A través de instrumentos, espacios y relatos, la muestra revela cómo el Instituto San Isidro ha sido, durante siglos, un auténtico laboratorio histórico de la modernización educativa en España.
Este legado, que combina ciencia, arte, historia y docencia, sigue siendo hoy una fuente de inspiración para comprender la importancia de la educación científica en la construcción del futuro. La exposición pone de manifiesto que el conocimiento no es solo acumulación de datos, sino una tradición viva que se transmite, se transforma y se renueva generación tras generación.
Explicación de las piezas expuestas:
| Modelos Grua, cabestrante, palanca |
| Torno, balanza, tornillo de arquímedes |
4 TORNO
Siglo XIX. Materiales: Madera (base y estructura principal), metal (mecanismos, ejes, manivelas y poleas). Torno educativo de demostración, diseñado para la enseñanza de principios mecánicos y físicos relacionados con el movimiento circular, la transmisión de fuerza y la ventaja mecánica. Compuesto por una estructura de madera y mecanismos de metal, incluye manivelas, poleas y ejes que permiten simular el funcionamiento de un torno real en miniatura. Pieza originaria del gabinete de Física del Instituto San Isidro, cedida por el MUNCYT.
5 BALANZA
Pieza histórica perteneciente a los Instrumentos de medida de masa. Pieza originaria del gabinete de Física del Instituto San Isidro, cedida por el MUNCYT.
6 TORNILLO DE ARQUÍMEDES
Origen desconocido. Máquina gravimétrica helicoidal inventada por Arquímedes de Siracusa alrededor del 234 a.C., aunque algunos historiadores sugieren que podría haberse utilizado en el Antiguo Egipto. Consiste en un tornillo que gira dentro de un cilindro hueco e inclinado, permitiendo elevar agua, harina o cereales. Fue ampliamente usado por griegos y romanos para riego agrícola y drenaje de barcos. Su principio sigue vigente en aplicaciones modernas como plantas de tratamiento de aguas residuales. Pieza originaria del gabinete de Física del Instituto San Isidro, cedida por el MUNCYT.
7 ANILLO DE GRAVESANDE
S. XIX, origen desconocido. Aparato diseñado por Willem Jacob 's Gravesande (1688-1742), físico y filósofo holandés, para demostrar la dilatación térmica de los sólidos. Consiste en una esfera metálica de latón suspendida de una cadena y un anillo del mismo metal con diámetro ligeramente superior al de la esfera. A temperatura ambiente, la esfera pasa fácilmente a través del anillo, pero al calentarse con una lámpara de alcohol se dilata y ya no puede atravesarlo, evidenciando el aumento de volumen por efecto del calor. Es un clásico instrumento didáctico de termología.
Pieza originaria del gabinete de Física del Instituto San Isidro, cedida por el MUNCYT.
| Reactivos químicos, prensa de corchos, fotómetro, cajas de lentes ópticas |
1 REACTIVOS QUÍMICOS
Siglo XIX, principios del siglo XX. La procedencia es muy diversa: desde la prestigiosa casa alemana Merck (la compañía química más antigua del mundo) así como establecimientos de Madrid. Cada frasco es una cápsula del tiempo: un recordatorio de cómo la ciencia avanzaba a tientas, experimentando, descubriendo, equivocándose. Son objetos que invitan a imaginar historias, a preguntarse qué contenían y quién los sostuvo antes, como si cada uno guardara un pequeño secreto esperando ser descubierto. Objetos que han permanecido, dejando testimonio de cursos académicos pasados y tiendas desaparecidas.
2 PRENSA CORCHOS CON FORMA DE COCODRILO
Util de laboratorio para preparar los tapones de corcho para que ajustasen perfectamente en la boca de los frascos. El corcho se ponía en agua hirviendo para ablandarlo, luego se prensaba y directo a la botella.
3 FOTÓMETRO
1860-1880 Instrumento usado para medir la intensidad de la luz. Se utilizaba para comparar dos fuentes luminosas. La escala graduada superior sirve para ajustar la medición.
4 CAJA DE LENTES ÓPTICAS
Mediados de siglo XX. Armario de material del Instituto Torres Quevedo. Colección de lentes transparentes limitadas por una o dos superficies curvas, que tienen un eje común. Según sea la forma de las superficies curvas, se denominan lentes esféricas, cilíndricas, etc. Según sea el efecto que produce en la forma de los haces luminosos que las atraviesan, se dividen en convergentes y divergentes.
| Microscopio, prisma, libro Santisteban, modelo de ojo |
5 MICROSCOPIO
Principios S.XX, origen desconocido. Microscopio sencillo para uso escolar. Diseñado como instrumento didáctico para laboratorios educativos. Representa la tipología de microscopios de enseñanza de las primeras décadas del siglo XX. Dispone de un solo objetivo; es un equipo de enfoque básico, pensado para prácticas elementales. Combinas materiales tradicionales (latón barnizado o lacado) con componentes más modernos de la época, como bases de hierro esmaltadas en negro que aumentaban la durabilidad. Este contraste de materiales es característico de instrumentos transicionales entre los viejos talleres y la fabricación industrial moderna. Pieza originaria del gabinete de Física del Instituto San Isidro, cedida por el MUNCYT.
6 PRISMA
Prisma triangular con pie (1860-1875): Los prismas eran utilizados en los gabinetes de física y química para realizar demostraciones relacionadas con el estudio de la composición de la luz. Con este fin se hacía pasar, en una habitación oscura, un haz de luz blanca a través del prisma, proyectando el resultado -la descomposición de la luz blanca en sus diferentes colores, es decir, su espectro- sobre una pantalla para su posterior estudio y análisis. Pieza originaria del gabinete de Física del Instituto San Isidro, cedida por el MUNCYT.
7 LIBRO DE TEXTO M. SANTISTEBAN
Autor: Rico, Manuel; Santisteban, Mariano. Editorial: Imp. de Eusebio Aguado, Ciudad: Madrid Año: 1863. Páginas: 479pp.
8 MODELO DE OJO
(S.XIX). Procedencia desconocida. Este delicado objetoes más que una simple curiosidad: es una herramienta educativa y científica del pasado. Fabricado en latón y vidrio posiblemente a finales del siglo XIX, este modelo anatómico permitía a estudiantes, profesores y médicos de la época visualizar y comprender la compleja estructura del ojo humano. Combina la durabilidad del latón para la estructura y la transparencia del vidrio para simular las lentes y los humores internos. Pieza originaria del gabinete de Física del Instituto San Isidro, cedida por el MUNCYT.
| Instrumentos relacionados con el sonido |
1 DIAPASÓN
S. XIX-XX, origen desconocido. Dispositivo metálico en forma de horquilla inventado en 1711 por John Shore, músico y trompetista de la corte británica. Al golpearlo, produce un tono puro de frecuencia específica mediante la vibración de sus dos brazos paralelos. El diapasón estándar más utilizado es el La 440, que emite un sonido de 440 hercios. Durante siglos fue la herramienta esencial para la afinación de instrumentos musicales. Sus vibraciones estables también lo convirtieron en un instrumento de precisión científica para estudios acústicos y medición del tiempo en el siglo XIX.
Pieza originaria del gabinete de Física del Instituto San Isidro, cedida por el MUNCYT.
2 METRÓNOMO MAELZEL
S. XIX, Origen desconocido. Dispositivo mecánico en forma de pirámide con péndulo que marca el tempo musical mediante golpes regulares. Aunque el diseño original fue creado por Dietrich Nikolaus Winkel en 1814, Johann Nepomuk Maelzel lo patentó en 1815 y lo popularizó. El metrónomo produce pulsos a intervalos precisos, medidos en BPM (golpes por minuto), siendo el más común el de 60 BPM. Ludwig van Beethoven fue uno de los primeros compositores en utilizar indicaciones metronómicas en sus partituras.
Pieza originaria del gabinete de Física del Instituto San Isidro, cedida por el MUNCYT.
3 SONÓMETRO SOGERESA
Mediados siglo XX. Consiste en una larga caja de resonancia, prismática de madera, destinada a aumentar la intensidad del sonido. En ambos extremos dos caballetes para apoyar y fijar la longitud de las cuerdas. Un tercero, móvil, permite acortar la longitud para comprobar la influencia de ésta en la frecuencia de vibración.
Cada modelo dispone de varias cuerdas, fijas en un extremo y el otro en el tornillo de tensión correspondiente, salvo una de ellas que se tensa, bien pasándola por una polea y colgando de ella una pesa, en un modelo, o uniéndola a una barra tensora en la que puede situarse una pesa en distintas posiciones, en el otro.
4 MÁQUINA DE GIRAR. DISCO DE NEWTON. MERIDIANOS
Origen Italia, Emili Resti. Principios del s XX. Accionando este dispositivo manual, el disco parece blanco, por el principio de la recomposición de la luz.
El Disco de Newton es un instrumento que permite mostrar que la composición de los diferentes colores “del arco iris” resulta en una luz blanca (o gris en este caso). Está compuesto por un disco de colores y un mecanismo que permite hacerlo girar manualmente. Al accionarlo, la distinción entre las franjas de colores se diluye mostrando un color uniforme en todo el disco. Se trata de un disco giratorio dividido en sectores pintados con los siete colores principales del espectro. Se le hace girar con rapidez y se pierde la coloración tornándose en color marfil.
El accesorio de los meridianos, permite comprobar el aplastamiento de estos meridianos al girar, al igual que ocurre con el achatamiento de la Tierra. Pieza originaria del Museo del Instituto San Isidro, donada por R. Martín.
5 COLORÍMETRO
Alrededor de 1970. Marca: Gricel (o Gri-Cel). Modelo: F2.
La colorimetría es una técnica de espectroscopia consistente en medir la absorbancia de una muestra a una determinada longitud de onda. Este método ha reemplazado en muchas aplicaciones al análisis químico clásico, siendo de gran utilidad en análisis clínico y medioambiental.
Este colorímetro proviene de la casa barcelonesa Gri-Cel, la cuál se reestructuraría en 1987 como el holding Grifols. En la actualidad Grifols es una de las empresas biosanitarias más importantes del mundo.
| Rayos X |
| Electricidad |
Para saber más:
La Capilla de la Concepción en el Instituto de San Isidro de Madrid